EN DEFENSA DE LOS ESTUDIOS DE ARQUITECTURA








en defensa de los estudios de arquitectura
sobre el artículo “industrializarse o morir”
es impresionante, “como se engaña a la gente”. leo en el periódico el
país del día 13 de noviembre el artículo que adjunto a estra carta,
titulado “industrializarse o morir” sobre los grandes estudios de
arquitectura. en él se dice textualmente que son la única solución a
la profesión del arquitecto y a los retos de la sociedad. Son además,
según ellos, el camino a seguir para sobrevivir en un mundo que hasta
ahora todos consideraban glamuroso y de fácil alcance. en suma que
todos trabajemos para ellos, jóvenes y mayores, que nadie monte un
estudio que empiece desde cero y se presente a concursos y los gane.
que nadie puede tener clientes pequeños, que ningún pequeño o mediano
pueda hacer una obra grande. Que la villa saboya la haga un
superestudio. ¿qué será de mi familia que todos los días me pide
alguna reformita?, . . . les diré que llame a un consulting, seguro
que les atienden. el artículo transmite la idea de una huida hacia
adelante, marcando una senda, en mi opinión perversa, hacia la
creación de enormes empresas de arquitectura y solapadamente de
ingeniería, donde se proyectan gigantescos proyectos con cientos de
profesionales trabajando en conjunto para alguien, ”el modelo tiene
que cambiar: El pequeño estudio de tres o cuatro personas no puede
afrontar proyectos de envergadura. . . Hay que incorporar
telecomunicaciones, sostenibilidad, iluminación o paisajismo” dice
alguno de los entrevistados y se queda tan fresco. cuando se conoce
este mundo de verdad, tienes que reírte por no llorar. hoy en día,
cuando se habla tanto de la importancia de la pequeña y mediana
empresa para salvar la economía, se afirma aquí alegremente que una
estructura de cinco personas es un estudio pequeño, incapaz de
resolver ningún problema técnico. Lo primero que se olvida en este
planteamiento es algo esencial: la arquitectura no es un negocio. La
arquitectura es un servicio. Su vocación debe ser mejorar la sociedad,
intentar que todos vivamos mejor, como los médicos y esto admite
muchas escalas. conviene aclarar un poco las cosas. vamos a otros
terrenos, por ejemplo, el mundo hotelero. en un momento dado todo el
mundo pensó que las mejores vacaciones se pasaban en grandísimos
edificios con aire acondicionado y supuestas vistas al mar. La pobre
familia meliá se arruinó, yo les conocía. el negocio creció y al final
tuvo que venderse a una gran firma que se lo tragó, por cierto foster
no sé hasta que punto es dueño de su estudio. Vuelvo a los hoteles; se
descubrió que la sostenibilidad más eficaz era la que proporcionaban
los llamados “con encanto”, adaptados al lugar y desde luego muy
pequeños. ahí todo el mundo era más feliz y sobre todo el medio y el
paisaje era más respetado.. . si seguimos por este camino, me
pregunto: ¿qué pasó con los restaurantes? . . . ¿han llegado a ser de
verdad los muy grandes auténticamente buenos? ¿no son estos, más bien
pequeños?, desde luego , lo que si sé es que es difícil conseguir mesa
en ellos. . .  pero si vamos a la arquitectura, ¿quienes han sido
muchos de los premios pritzker, los nobel de esta profesión?
Pues ...entre otros; luis barragán, james stirling, aldo rossi, glenn
murcutt, rafael moneo, paulo mendes da rocha, alvaro siza, jorn utzon,
eduardo souto de moura, peter zumthor, ninguno representante de
enormes oficinas, algunas muy pequeñas. es verdad, también lo ostentan
grandes firmas, pero es curioso, estas casi siempre han realizado sus
mejores obras antes de crear híper/mega/estudios, es el caso de herzog
y de meuron, de norman foster antes de ser sir, incluso yo diría de
rem koolhaas. y sobre todo, la magnífica arquitectura que produjeron
nada tiene que ver con su estructura y si no que se lo cuenten a jorn
utzon quien consiguió poner a sydney en el mapa del mundo con su
proyecto de la ópera, siendo un desconocido y después algún gran
estudio terminó el edificio destrozándolo por dentro. La verdadera
arquitectura no está en el tamaño de la empresa que la piensa y dibuja,
las cosas pueden crecer y decrecer, ser flexibles. La verdad está en
la dedicación y en la capacidad del arquitecto y el equipo que forma.
que nadie se engañe, demasiadas estructuras grandes esconden
arquitectos entregados a la vorágine, lo que no significa que puedan
existir estudios importantes, bien organizados.

Un saludo
Juan Ignacio Mera
Arquitecto

(este escrito es estricto al no colocar ninguna mayúscula en recuerdo de max
bill y de los pequeños estudios importantes)





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